Emociones detrás del diseño

“El diseño debe seducir, educar y, quizás lo más importante, provocar una respuesta emocional.” April Greiman

*Por Lorena Félix.

Diariamente tomamos miles de decisiones. ¿Qué desayunaré? ¿Cómo me vestiré hoy? ¿Qué ruta tomaré al trabajo? Muchas de esas elecciones por pequeñas que sean se ven influenciadas en gran medida por el diseño y las emociones. A través de las emociones es cómo el ser humano entiende y se relaciona con su entorno. Se ha visto que los objetos que son más estéticos que otros tienden a percibirse como de mejor calidad y que son más fáciles y sencillos de utilizar.

Compramos y consumimos objetos por su apariencia.

Es por eso que vemos en el mercado productos similares pero con distintos diseños e incluso somos capaces de pagar más como consumidores por algo que es estético para nosotros aunque la calidad sea siempre la misma. Coleccionamos incluso objetos por su apariencia. Establecemos una relación emocional con los productos.

Estudios realizados en años recientes han mostrado cómo los objetos que son más atractivos son del mismo modo los que funcionan mejor, es así como Donald Norman lo demuestra en su libro llamado “Diseño Emocional: porqué amamos (u odiamos) los objetos”. En este libro se expone la profunda influencia de los sentimientos y emociones que los objetos nos evocan, hasta el impacto emocional que tienen ciertos objetos sobre nosotros.

Via: Tumblr

Un objeto que es un claro ejemplo de esto es el Juicy Salif el cual se manufacturó por primera vez en el año de 1990. Este exprimidor es tan controversial como cualquier otro diseño del renombrado diseñador industrial Phillip Starck. Hay opiniones encontradas. Algunos aclaman que no es funcional y que incluso hace que dejemos muy sucia la cocina. Otros lo celebran más por la forma que por la función. Sea cual sea la opinión este pieza está en el Museo de Arte de Nueva York, lo que significa que si posees uno de estos tienes una obra de arte en tu cocina.

 El Juicy Salif.

Mide 29cm de alto y está hecho a través una fundición de aluminio pulido, el cual aún podemos adquirir a través de la página de alessi.com. Asimismo, Alessi ha manufacturado más de 10,000 versiones y aclara que no está destinado a ser utilizado en la cocina ya que el ácido cítrico del limón podría dañar su acabado. Se ha rumorado que el mismo Starck ha dicho: “No está destinado a funcionar como un exprimidor de cítricos, está destinado a iniciar conversaciones”.

Via: Empresas Castellon

Para entender un poco más a fondo por qué amamos (u odiamos) los objetos hay que referirse a los 3 niveles cognitivos de los que habla Donald Norman en su libro de cómo nos relacionamos con los objetos. El primero es el nivel visceral que tiene que ver con el diseño estético, la apariencia del objeto. Digamos que se juzga el objeto antes de la razón y el pensamiento. El segundo es la conductiva y lo que tiene que ver con el comportamiento. Aquí ya es la experiencia que tiene el usuario con el objeto. La última es la reflexiva en donde tiene que ver con la satisfacción personal, los sentimientos a un nivel más íntimo.

 

Los primeros dos niveles, el visceral y el conductual ocurren de forma casi automática cuando ves o entras en contacto con un objeto, mientras que la reflexiva es algo que ocurre no de forma inmediata y está ligado a los sentimientos de satisfacción producidos por poseer, ver y usar un objeto en particular. Es dentro de este nivel donde está localizada la auto identidad y es en donde el usuario le imprime los valores emocionales al objeto.

Aquí entre nos, ¿algún objeto sin el que no puedas vivir?

lore-f

*Lorena Félix es experta en Diseño Emocional y colaboradora en Injo News. Más información sobre contenidos de Innovación: contact@injo.io

 

 

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